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  SUPERSTICIONES, HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS


 
 
 SUPERSTICIONES
 
Griegos, Romanos, Incas, Mayas, Chibchas, Chitareros, Tequíes y otras culturas antiguas, que desde tiempos inmemoriales crearon este sentimiento que nos hacen tomar por cierto cosas falsas o temer a cosas que nos pueden hacer daño, o poner nuestra confianza en otras cosas que de nada sirven.
 
 
 
Este vano presagio sobre cosas fortuitas ha sido inculcado de generación en generación, al cual se han agregados nuevas supersticiones en los tiempos actuales.
 
 
 
Toda esta serie de creencias como la caída de un salero, el numero trece, pasar por debajo de una escalera, un gato negro que se atraviesa frente a nosotros, estos nos indican que algo malo va a suceder.
 
 
 
Pero hay otros que auguran buena suerte como encontrar un trébol de cuatro hojas, la mata de sábila en el umbral de la puerta de entrada a la casa, la mata de mirto mezclada con la de ruda como florero en un negocio, botar arroz a los novios que recién salen del templo.
 
 
 

Existen supersticiones que anuncian una visita o llegada de correspondencia, como es el huesperear (chisporrotear de la leña al quemarse)de la candela en un fogón de leña, el vuelo fugaz dentro de la casa de un cortanariz (libélula).
 
 
 
Hay supersticiones que presagian la enfermedad o la muerte, como es el canto del pájaro tres tres o el zurar lastimero de un paloma.
 
 
 
Encontramos también las creencias que anuncian cuando el invierno se acerca y es el encontrar alacranes dentro de la casa o el observar una bandada de golondrinas.
 
Todos estos son elementos que enriquecen la forma consuetudinaria de nuestra cultura.
 
 
 
 
 LA FUENTE MILAGROSA

 

 

Según relato de Encarnación Duarte, el Padre Isidoro Miranda tenía una gran devoción a la Santísima Virgen. Cuando inició la construcción del templo, en el sitio actual entre la casa cural y éste, en terreno seco, el presbítero ordena cavar unos 2 metros y colocar un calabazo con agua traída de Chiquinquirá. Era una creencia religiosa regional, sembrar esta agua en lugares secos, frescos y sombreados, para que a los pocos años brotara un manantial. La fuente del templo de Miranda es un milagro de la Virgen; cuando se perforó en el terreno no se halló agua, y a los pocos meses apareció pura y cristalina. Aún hoy permanece y sigue curando muchas gentes de sus enfermedades..

 
 
 
 
 
EL BURRO SIN CABEZA

 

 
Algunos campesinos que vivían junto al camino Miranda-Cruz de Piedra, en ciertas ocasiones oían el aullido de los perros y sentían que pasaba una bestia; estuvieron listos para una próxima ocasión, al lamento de los perros y salieron a observar y notaron que un arriero seguía a un burro cargado y sin cabeza. Un transeúnte nocturno vecino de Sagamal, en el sitio de la Piaña, más arriba del casco urbano, se encontró con el burro y su carga, pero ya no llevaba arriero. Las personas del sector dicen que esto se debió a la muerte dada por dos hermanos a un inocente campesino, y que el arriero y el burro eran estos dos hermanos asesinos, los que se turnaban la carga insoportable del abominable hecho. Con el tiempo no volvió a aparecer el espanto terrorífico del camino.
 
 
 
LA SEÑORITA SEDUCTORA

 

 

Entre los años 45 y 50, los habitantes de San José de Miranda vieron trastornado su ritmo de vida nocturno por la aparición de una hermosa señorita de boca y ojos de fuego, que recorría tarde en la noche las calles y caminos del municipio. El camino más transitado por el espanto era el de Miranda-Cruz de Piedra por donde amedrentaba y perseguía a los hombres, descuartizando a los perros y gatos que se interponían en su camino. Los vecinos que vivían cerca de este camino, la vieron pasar muchas veces al aullar lastimero de los perros, a caballo algunas veces y otras a pie. La gente del sector de Cucurucho y Cruz de Piedra decía que era la maestra de la escuela de la vereda, que empezó a penar porque de su embarazo nació un niño, al que mató y sepultó en la cocina del plantel. Los maestros que allí trabajaron después, tenían que salir temprano de la escuela porque oían llanto y ruidos al iniciar la noche. Cierto día el fantasma se encontraba abrazando el árbol de balzo que estaba junto a la estatua de Santa Bernardita, cuando un transeúnte que madrugaba a su finca pasó por allí y escuchó su llamado. Al acercarse se da cuenta que el espanto tenía sus ojos y boca de color de fuego. En el árbol fueron encontrados los uñetazos realizados por la señorita. Esta también hizo su aparición por la vía Málaga-Bucaramanga entre el sector Alto de Guaca-Los Curos, donde hacía detener los vehículos, subía a ellos y acompañaba a los conductores en un buen trayecto. Después de conversar largo rato desaparecía. Se decía que el padre Parada, profesor del Seminario, al informársele de la intranquilidad de los mirandinos, se armó de valor y varias noches estuvo al acecho, hasta que pudo hacer contacto con ella, y preguntarle que de parte de Dios, que necesitaba para apaciguar su deambular nocturno. Ella responde que sólo quiere descuartizar seres vivos para mitigar sus penas. El sacerdote le concede algo de su deseo sólo por un poco tiempo y lo podrá hacer si halla perros y gatos en su recorrido. El encuentro se llevó a cabo en la calle 4ª con carrera 4ª, en la esquina del actual Instituto Isidoro Miranda. Después de algunos meses en el mismo lugar del encuentro se oyen lamentos; el sacerdote acude pues dormía en una habitación del segundo piso en la citada esquina. ¡En nombre de Dios, qué desea ahora! Quiero desgarrar personas porque no encuentro los animales que me autorizó. ¡Eso es imposible! Le ordeno en nombre de Dios nuestro Padre, que retorne al lugar destinado y señalado por Él, y no vuelva a salir de allí y mucho menos a presentarse por esta región. ¡Que Dios te perdone, que yo le perdonaré los pecados cometidos! Así, la señorita no volvió más y los mirandinos retornaron a la tranquilidad.
 
 
 
 
EL DUENDE
 
 
 
 
Espíritu misterioso, diablillo familiar que se aparecía en las casas alejadas o cercanas a los bosques o montañas y en las orillas de los ríos o quebradas. Se presentaba en forma de un joven hermoso que escogía a las niñas bonitas para llevarlas, formando un remolino, haciendo ruido y tirando objetos. Se dice que los adultos los ahuyentaban tocando un instrumento musical de cuerda.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 LA LLORONA

 
 

 
Cuenta la historia que una mujer al quedar embarazada y al cumplir el ciclo de maduración del feto y al no querer tener ese hijo, por medio de sustancias abortivas o métodos caseros, el ser que ha engendrado lo bota en las letrinas o lo entierra, quedando así en ella un gran remordimiento por este ilícito y macabro hecho. Es por la noche cuando su conciencia más les recrimina este pecado. Estando ella dormida sale el espíritu de su cuerpo y empieza a recorrer los caminos, calles, o quebradas.
 
Dicen que el diablo entonces, es cuando toma rienda sobre ella y la echa por delante castigándola, haciéndole brotar fuego de sus ojos, la hace llorar, unas veces como un cabro, otras como un gato y en sus lamentos va diciendo ¡Ay mi hijo! ¡Ay mi hijo!.
 
Para los entendidos en estos misterios dicen que cuando se escucha llorar muy lejos es cuando ella está más cerca de quien la escucha; y cuando lo hace cerca es que se encuentra a una distancia lejana.
 
Quienes la ven en las penumbras de la noche dicen que lleva el cabello todo desordenado sobre la cara y sus vestidos harapientos.
 
No solo se aparece a los hombres que llevan una vida bohemia, sino a cualquier persona. Las personas que saben lidiar con este espanto, para ahuyentarla le hacen sonar cuchillos o machetes contra el piso o frotándolos entre sí. Otra forma de alejarla es dándole fuete y a la vez decirle las groserías de mayor calibre.
 
Nunca se debe rezar o hacer oraciones sagradas porque más se acerca.
 
Este mítico personaje es de resonada importancia en todos los municipios de nuestra provincia.
 
 
 
LA ZAPATILLONA

 

 

Era una señorita muy vanidosa que se pintorreteaba la cara y que causaba espanto observarla. Se vestía con un abrigo rojo y con grandes zapatillas y que con su caminar  estentóreo  producía cierto pavor al escucharse a altas horas de la noche.

 
Esta tenía relaciones sexuales promiscuas, si llegaba a quedar embarazada, y al tener a su hijo lo mataba con sus propias manos y luego lo enterraba, para continuar su listado de pecados, ocultando sus macabros crímenes.
 
A diferencia de la llorona ésta producía terror al escucharse su deambular misterioso por el gran ruido al caminar, en otras ocasiones se aparecía en el asiento trasero de algún carro, asustando al solitario conductor que pasaba por determinado lugar del poblado o en la carretera; a este lo encontraban privado del susto.
 
Ya cansada de producir terror en los moradores, llegaba hasta la casa cural y tocaba en la habitación del cura párroco para pedirle permiso de destrozar gente. Ante macabra petición, el sacerdote la condenaba al fuego eterno y dicen que desde ese momento su alma baja a padecer los suplicios del infierno.
 
La zapatillona tuvo sus campos de acción en el vecino municipio de Enciso y en San José de Miranda.
 
 
 
LAS ANIMAS BENDITAS EN TEQUIA



 

 

Cierta vez en Málaga, también en tiempos de las guerras civiles, formaron un batallón para atacar por sorpresa al caserío de Tequia. Pero cual sería su sorpresa cuando en una loma vislumbraban cientos y cientos de personas que iban todas vestidas de blanco y que desfilaban con una vela encendida y luego circundaban el pueblo. Pues no eran más que las ánimas benditas quienes custodiaban a sus moradores, ya que éstos aún dormían. Los malagueños al ver tanta cantidad de “personas” huyeron despavoridos.

 
 
 LOS TUNJOS

 

El tunjo es un muñeco de oro que se sepultaba con los cadáveres de los indígenas entre otros tesoros junto con víveres. Los tunjos tienen forma de un niño pequeño o de animales como por ejemplo una gallina con su manada de pollitos. El mito que nació en la cuna de los primeros hombres, le ha dado vida a los tunjitos. Por eso salen cuando la tardecita ya es más noche que día a las orillas de las quebradas o lagunas y de las acequias rurales; otras veces cuando el astro rey está radiante y de pronto aparece una ligera llovizna, fenómeno natural que le da vida a un hermoso arco iris. Donde nace este aparece un tunjo o un gran tesoro.

 
Quienes deseen agarrar un tunjo, no deben en primer lugar ser ambiciosos o pensar en la utilidad que le darán a éste, porque inmediatamente desaparece. Para cogerlo deben hacerlo con una prenda de vestir empapada con orines, dicen que si se toma solamente con las manos, la persona que lo haga recibirá una rara enfermedad que le pudrirá la carne.
 
 
 
LEYENDA DEL ANCIANO INDIGENA Y LAS NARANJAS DE ORO
 
Cuenta la leyenda que en el lugar donde hoy está situada la gallera, la cancha de fútbol y el antiguo molino de cal, existía una gran laguna de la cual emergía un venerable anciano indígena, con naranjas de oro en sus manos las que cambiaba por tabacos en la única tienda de la vereda. Una vez regresaba el indígena de hacer sus compras y con un tabaco encendido, la laguna se abría para dar paso a su lugar de origen.
 
 
 
 
CUENTO FILOSOFICO DEL PAJARO CAMPESINO
 
 
Cuento popular relatado por Rubén Morales Acero
 
 
 
 

 
 
La vida de estas comarcas se debate entre la paz del campo o la salida a la ciudad. Alrededor de estos destinos, se creo el cuento filosófico del Pájaro Campesino.
 
 
 
 
Rovirense que se respete sueña algún día en ir a la ciudad o en volarse para Venezuela y llegar cargado de Bolos (Bolívares) pero generalmente ocurre lo contrario va por lana y regresa trasquilao o de soldado.
 
 
“Cantaba feliz en su monte un hermoso pajarito carpintero campesino…pero no faltó un lenguilargo que le endulzara el oído con el cuento, que al otro lado de la montaña…hay unos pueblos y ciudades, llenas de cosas maravillosas, tampoco le faltó ver a otros pájaros carpinteros usando serruchos eléctricos, máquinas para convertir el agua en piedra y martillos automáticos para taladrar los troncos; herramientas que lo llenaron de envidia, al mirarse al espejo su desgastado pico…estaba tan deslumbrado con esas cosas que veía y oía de esos lugares mágicos del otro lado del bosque llamado ciudad…que resolvió alistar su maleta y salir en busca del paraíso y en pos de esa utopía o aventura que llama “ciudad”… voló y voló y aterrizó, en una cuerda de la luz, y se puso a cantar feliz, … en ese instante por allí pasó…un travieso contemporáneo, de esos que las familias del pueblo llaman niños, pero que son unos terribles seres llamados chinos …(según el nombre con que recuerdan los gringos las palizas recibidas en Vietnam o en Corea)… y preciso uno de esos extraños seres, sacó su terrible arma “cauchera” y le acertó un pedradón…Preciso en el punto donde la columna vertebral pierde su nombre…y adolorido y con ese rabo echando chispas regresó aturdido a su monte oscuro y fue santo remedio para dejar de soñar en ese paraíso llamado ciudad y desde entonces en lo profundo de su selva, el pájaro carpintero lanza de vez en cuando al cielo su doloroso lamento y dice Su,,rru..cu cu cu,..”Más vale mi monte oscuro que una pedrada en el culo”
 

Moraleja…Cuando quiera soñar en esos paraísos que se llaman ciudad; recuerde el lamento del pájaro carpintero en su despertar y sobre todo no ponga en sus sueños las “caucheras” porque todo se vuelve una pesadilla y un mal recuerdo.

 
El campesino o el indio que caen en las fauces de la terrible ciudad, difícilmente vuelve a la original inocencia que le dio la madre naturaleza; el ruido, la contaminación espantan los espíritus naturales y terminan erosionando no solo su cuerpo, también termina perdiendo su alma buena y su conciencia simple y se convierte en un peligro, no solo para si mismo y los suyos; también nace en el resentimiento contra sus victimarios habitantes de la Ciudad, que prestos no se demoran en esclavizarlo, enloquecerlo, matarlo, prostituirlo o encarcelarlo.

 
 
  

LEYENDAS VEROSIMILES ACERCA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

 
 

Según Bernardo Camacho, tomando fuentes orales de personas ya fallecidas, la historia coincide con el lugar donde los doctrineros dominicos llegados el 12 de octubre de 1571, establecieron el santuario erigido en nombre de la Virgen. Dice el relato que en una ocasión llegó una pareja de esposos a una casa situada más arriba de Tequia y pidieron posada, pues iban de paso. Se quedaron allí y al día siguiente madrugaron a irse habiendo dado las gracias por el alojamiento. Después de que se marcharon, los dueños de la casa observaron que en una alacena en el sitio donde habían dormido los posaderos, había un envoltorio olvidado por la pareja. Lo desenvolvieron y notaron que se trataba de una imagen de la Virgen: un pequeño rostro hermoso que descansaba sobre un tronco corporal con bracitos y sin niño. Como los esposos no regresaron por ella, la colocaron en un altar, la veneraron, y le pidieron gracias, notando que se presentaban milagros por su intercesión, por lo cual comenzaron a llegar fieles devotos que llamaron al lugar “El Santuario”. Cuando fue fundada la parroquia de Tequia, fue entregada la imagen al párroco para que la colocara en el altar del templo para su veneración. El padre Isidoro Miranda ordena el traslado de la imagen a Cutaligua el 14 de noviembre de 1915, donde hoy reside el pueblo de San José de Miranda, fundado por él. La versión según Luis Merchán Suárez, dice que en el centro de la plaza de Tequia se levantaba un frondoso árbol, y que un día cuando dos muchachos jugaban con una pelota de trapo, ésta cayó entre las ramas y uno de ellos subió a bajarla, encontrando un envoltorio. Al desenvolverlo notaron con asombro que se trataba de la imagen de la Virgen, que posiblemente había sido escondida allí para evitar que fuera robada o profanada, pues en este sitio se presentaron frecuentes luchas entre nativos y españoles. La imagen de la Virgen tendría unos veinticinco centímetros de alto, de acuerdo al tamaño de su carita; el cuerpo era de madera pero fue destruido por la polilla, así que fue necesario colocarle unos soportes para su sostenimiento. De ahí el comentario de los peregrinos de que la Virgen de Miranda crecía. El padre Luis Alfredo Riaño Padilla en 1980 manda a hacer de yeso el cuerpo que la imagen tiene actualmente.

LA VIRGEN Y LOS CACHIPORROS
 
Contaba Sarita Rincón Q.E.P.D. “que  Allá por los años 30 tiempos de la hegemonía liberal, en los cuales se vivía una guerra fratricida entre liberales y conservadores, en donde se ensañaba el odio, la violencia, la venganza y en todas partes se veía la muerte.
 
Los “cachiporros” del partido liberal pertenecientes a los municipios de Enciso, Guacamayas, el Espino y Cocuy, provocaban a los “godos” (conservadores) de San José de Miranda con consignas o frases injuriosas incitándolos a la contienda.
 

Cierto día el jefe liberal de esa comarca, Don Rumaldo Torres comandaba todo un ejercito de liberales ávidos de venganza, los cuales estaban apostados a la orilla oriental del río Servitá en gran cantidad de carros, con el fin de atacar por sorpresa y comenzar a incendiar casas de la otra margen del río hacia arriba en territorio de Miranda; de pronto el cielo se tornó gris y en medio de una blanca y radiante nube, los enemigos vieron aparecer a la preciosa imagen de la Virgen de los Remedios, quien inmediatamente les infundió temor y decían:- ¡Miren allá viene esa vieja enmantellinada, vámonos porque sino estaremos perdidos!. Cuentan que el padre Miranda fiel devoto de María Santísima le había encomendado la guarda del municipio”.
 
 
 
APARICION DE LA VIRGEN
 
 
Cuenta la leyenda que una mañana, dos devotos labradores atraídos por el toque del alba, se encaminaron al templo para oír la santa misa y pedirle al Señor que se apiadara de las maticas que se marchitaban por el intenso verano.
No hallando entrada por la puerta principal, fueron a buscarla por la falsa, pero seguramente las ánimas benditas eran las que habían tocado las campanas pues el sacristán aún dormía.
 
No había más remedio, tenían que esperar y de rodillas empezaron a decir jaculatorias con las manos juntas y los ojos bajos; rezaron el Padrenuestro. Cuando iban a comenzar el Ave María, se quedaron suspensos; una doncella hermosa que se les apareció en una fuente de aguas muy puras y les dijo: - soy la Madre de Dios, vengo a vivir entre vosotros y a remediar vuestros males.
 
Los dos campesinitos medio asustados, acudieron al cura, para que con sus manos consagradas recogiera la bella imagen y la colocara en un nicho del altar, para honrarla bajo la advocación de Madre de los Remedios.

ANECDOTA "DEL CULEBRERO" EL FERVOR PARTIDISTA


"En un día de mercado, se presentó en Miranda un culebrero y con voz bien timbrada, inició su discurso, cada vez aumentaba el grupo de curiosos oyentes, más interesados en observar la culebra amenazadora, que tenía sobre hombros, que en oir la explicación sobre las propiedades milagrosas de los remedios que vendía; de pronto sonaron las campanas de la iglesia anunciando la plegaria del mediodía y las gentes hicieron silencio; con todo respeto se quitaron el sombrero, se persignaron y mentalmente rezaron una Avemaría y se desearon las buenas tardes, como era la costumbre.

El culebrero, al ver que todos callaban, creyó que era por el respeto a su oratoria; había logrado dominar al público y levantó el tono de voz, ofreciendo sus remedios milagrosos de culebra, pero, se sorprendió porque todos iniciaron a gritarle:

¡Ateo irrespetuoso! ¡Masón!, "¡Liberal de mala clase!", junto con otras palabras de grueso calibre; al sentirse agredido, tomó del pescuezo la culebra que tenía envuelta alrededor del cuerpo y comenzó a agitarla, como arma defensiva, para alejar a los agresivos paisanos que querían matarlo. Recogió lo poco que pudo y tomó las de Villadiego, en medio de la rechifla de la gente.

A la semana siguiente resolvió bajar a Enciso (pueblo cerrado liberal) ya más tranquilo, creyéndose como conocedor de las costumbres regionales, inició con gran entusiasmo su discurso, que fue nuevamente interrumpido por los campanazos del mediodía. Conocida la experiencia anterior, hizo silencio, juntó las palmas de las manos, se botó de rodillas y recitó en voz alta y con todo fervor el Avemaría. Tan pronto terminó, recibió unos tomatazos, madrazos y los insultos de la gente: "¡Lambe ladrillos!", camandulero, "¡Rezandero infeliz!", ¡Godo de mala clase!, y otras palabrotas más grandes que las anteriores y que no se deben repetir. Se vio obligado a utilizar la misma táctica defensiva de la culebra y salió gritando carretera abajo:

"¡Todos están locos, locos y yo también me estoy volviendo loco!, que pueblos tan raros, ni la propia madre logrará entenderlos", y nunca más regresó a García Rovíra.
 
 


ORACION A LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS

¡Oh! soberana Señora y Madre amorosísima, gloriosa siempre Virgen María de los remedios, yo te suplico me recibas en el piadoso pecho de tu misericordia, como esclavo perpetuo tuyo y con singular protección me ampares y favorezcas ahora y en la hora de mi muerte; en tu piedad amorosa pongo toda mi esperanza, todo mi consuelo, todas mis penas, para que con tus ruegos misericordiosos encamines todas mis obras y pensamientos a la mayor gloria de Dios y honra de tu Unigénito Hijo, Jesucristo Nuestro Señor. Amén


VISTA SATELITAL
ELOCUENCIA


Allá tras de las montañas, bajo el cielo estrellado,
está San José de Miranda cual tesoro acrisolado,
todos le estamos cantando porque nos ha inspirado.

¡Oh si! sencillito pero honesto es mi pueblo acogedor,
invencible en las luchas como fue su fundador,
quien nos dejó patrimonios de gallardía y pundonor.

En su terruño aprendimos a tejer de espinas rosas
y a hacer de cada tropiezo, alas de mil mariposas,
para volar por el mundo haciéndote conocer
como a la patria querida que un día nos vio nacer.

Es San José de Miranda el terruño encantador
que nos impregna en la sangre honestidad y honor,
para decirle al mundo ¡soy mirandino señor!,
por eso somos frenteros rellenitos de folclor,
porque allí nos enseñaron de la vida lo mejor.

Nuestra patria es bendita, privilegio celestial,
de nuevo con Seminario, toca su marcha triunfal
para servir de regazo donde se pueda gestar
vocaciones consagradas en vida sacerdotal.

Ya muchos seres queridos se marcharon para el cielo,
pero eso sí, nos dejaron frutos de grandes anhelos,
con sabiduría innata, su tesón y sus desvelos.

¡Arriba patria querida!
no te dejes rezagar,
mira que eres consentida del que sabe amar,
el Creador del universo, que es el que te hace triunfar.

Mery Corzo Suárez

A SAN JOSE DE MIRANDA


Vagan solitarias muchedumbres
cumpliendo con esfuerzo y voluntad,
cantando por las faldas van en grupo,
de la vieja Tequia a la gran ciudad.

Un ladrillo no más sobre sus hombros,
carga feliz aquella muchacha,
y Jesús les bendice aquella obra
de trasladar su Tequia a la planada.

Los peregrinos proceden el camino,
y las mujeres elevan la oración,
y el sacerdote, Miranda los recibe
con el canto alegre y solemne bendición.

Así se fundó con amor y gran ternura
esta Miranda que es nuestro gran querer,
y gracias al hermoso santuario que tenemos,
hoy es el pueblito lindo de Santander.

Rosmira Parra Bermúdez.

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